Vaiana - Travelling circular

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Vaiana

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Vaiana (Moana, Ron Clements / Don Hall / John Musker / Chris Williams, USA, 2016)

 
 
En pocas palabras

 Vaiana vive en un paraíso, una pequeña, pacífica y exuberante isla de la Polinesia llamada Matunui, y además es hija única del jefe de la tribu; es decir, todo parece destinado para tener una existencia tranquila y feliz rodeada de los suyos. No obstante, ya desde muy pequeña sintió una atracción especial, un deseo que ahora en la juventud aflora con fuerza, por recorrer el mar más allá de la barrera de coral, cosa que todos y especialmente ella tienen prohibido. Gracias el empuje de su abuela, que le descubrirá el verdadero linaje de su estirpe, y con la compañía de su determinación inquebrantable y su enorme valor, se lanzará a vivir una gran aventura con el fin de encontrar una solución que consiga detener la lenta agonía que está sufriendo la naturaleza que la rodea, secundada por un torpe y absurdo gallo nombrado Heihei y un mitológico y engreído, aunque de gran corazón, semi-dios llamado Maui. Los tres deberán hacer frente a sus debilidades, su pasado y a grandes peligros con el fin de restituir el dañado equilibrio de la naturaleza y definirse dentro del microcosmos de la existencia.

   


Valores (porqué vale la pena)

-   Por el sólido mensaje en clave infantil que transmite acerca de la femineidad alejada de vetustos, caducos y trasnochados patrones que contemplaban a la mujer como subordinada sustancialmente al hombre.
-  Por mostrar una imagen actualizada, más acorde a los tiempos actuales, sobre la diversidad de los seres humanos, subyugando los estereotipos de belleza a los valores esenciales de los seres humanos, aquellos que nos configuran como personas singulares y nos otorgan nuestro espacio dentro de la comunidad.
-  Por su destreza técnica, que lejos de intentar innovar torpemente como otros proyectos que parecen competir sin éxito se esfuerza en perfeccionar aspectos ya brillantemente contrastados en anteriores trabajos, aquí especialmente significativos en cuanto a la imagen en movimiento y los suaves contrastes cromáticos.
-   Por recuperar con notable inspiración un terreno algo descuidado en los últimos proyectos de la productora, un signo tan particular como las composiciones musicales llenas de sentido, pegadizamente populares y diestramente ensambladas en la trama.

Defectos (porqué no se retiene)

-   Por lo estructura clásica de su guion, que aunque muy bien desarrollada no ofrece novedades al respecto y se acaba convirtiendo en demasiada previsible. Sin ser un defecto, si es un lastre.
-  Por su promoción, la cual guarda las imágenes más aterradoras, y la clasificación de apta para todos los públicos, la cual además de dichas imágenes no tiene en cuenta la habitual y sutilmente descarnada manera de mostrar los temas más trascendentes para un público en ocasiones demasiado infantil.

Nuestra valoración subjetiva

-  En su género: magnífica animación, trepidante historia, bellas canciones… = 8
-  De manera genérica: dinamismo en el desarrollo, exotismo… = 7,5





Consideraciones

 Vaiana no es una princesa, y ese es un axioma primordial que recorre todos y cada uno de los entresijos de la última aventura de Disney, es una verdad que se erige como absoluta y que se manifiesta de manera explícita y determinante en un par de ocasiones durante el metraje. Vaiana es la protagonista del último relato realizado por la marca del castillo de princesas, pero rehúye los cánones tradicionales de sus estrellas para adaptarse sabiamente al momento actual, superando definitivamente la evolución histórica experimentada por sus principales protagonistas a lo largo de su cinematografía.
 Afortunadamente, los roles sociales femeninos contemporáneos en las sociedades más desarrolladas avanzan hacia una lógica normalización en las que las personas no sean juzgadas por su condición natural o sexual, religiosa o de pensamiento, sino por sus virtudes como tales; el camino es arduo y se ha recorrido escasamente una pequeña parte, pero pasos como éste ya muestran indicadores de la sensata evolución que deben mostrar las representaciones artísticas en un futuro no demasiado lejano: mixtura, hibridación, globalización, rotura de inútiles estereotipos y una mirada más respetuosa y neutra por lo otro, aquella realidad ajena a la propia. Ciertamente, no debemos obviar el sentido comercial que también acompaña la propuesta del estudio, pero aun así hemos de encorajinar y aplaudir el asentamiento de una realidad presente que ya no se debe desdeñar.
 Como señalábamos, la protagonista femenina del último fenómeno Disney recorre avatares propios de una heroína con carácter y personalidad propios, se revela como protagonista totalmente activa, dueña de su futuro y felicidad, alejada del estereotipo pasivo de mujer débil y servil (o pérfida y oscura), expuesta a circunstancias que se escapan por completo a su control y arrojada a un futuro predeterminado. Vaiana está destinada a capitanear su propio pueblo, pero siguiendo las señales de su corazón, los signos de sus ancestros y los consejos de otra mujer, su singular abuela, lo hará alejada de los patrones tradicionales marcados por el exceso de precaución y el temor provocado por la inseguridad propio de su ascendencia masculina, siendo capaz de decidir bajo presión de manera totalmente autónoma, mostrando un valor encomiable que no cede ni ante la fuerza masculina de un semi-dios y alzándose, al fin, como una más de la comunidad a pesar de su ingente proeza, necesitada del cariño paterno como cualquier otra persona. Incluso observamos con agrado como sus creadores aprovechan la constitución más fornida característica de la Polinesia para presentarnos un canon de heroína más acorde al presente, alejado de las estilizadas princesas de toda la vida e incluso de las más recientes, tipo Mérida (Brave, Mark Andrews / Brenda Chapman / Steve Purcell, USA, 2012) o Anna y Elsa (Frozen, Chris Buck, Jennifer Lee, USA, 2013).
 En cuanto al guion, éste sigue los clásicos patrones de la aventura tradicional: héroe anónimo que desconoce su relevancia para el hecho histórico, enfrentamiento y liberación, paso por diferentes estamentos o pruebas con el fin de conseguir elementos decisivos para el envite final, gran enfrentamiento final, catarsis del mal e instauración de un bien supremo corrector para el colectivo. Podría aducirse que en algunos pasajes es algo plano y poco original, pero ese defecto queda compensado mediante la destreza técnica exhibida, la cual no podemos denominar de rupturista ni institucional pero si de alto grado de perfeccionamiento, y sobre todo de las melodías características en los productos Disney, aquí sí recuperando terreno perdido de manera notable. La animación está realizada de manera gratamente fluida, casi deslizante como el agua predominante o levitante como esa variedad de cielos que se exhiben, con un contraste acentuado de colores pastel con el fin de ofrecer marcos panorámicos que realzan la profunda belleza tropical de la Polinesia. En este capítulo, mención aparte requieren las significativas animaciones de los tattoos corporales de Maui y la increíble animación de la terrible diosa Mahuika.
 En cuanto a las melodías con las que Disney suele entretejer sus relatos, escenificando sus canciones dentro de la trama en esa parte musical inconfundible de las animaciones del sello, hay que decir que, en esta ocasión, afortunadamente se ha conseguido recuperar el pulso, la fuerza y consistencia que han caracterizado brillantemente los proyectos Disney desde antaño, esplendor perdido en los últimos tiempos gracias a canciones poco elaboradas, sin tener apenas en cuenta el contexto, con exceso de azúcar y escasa perdurabilidad. Son melodías especialmente singulares en su lengua original, a pesar de lo cual la lectura que se le ha dado en su doblaje no es desacertada y, a buen seguro, empastan óptimamente en el desarrollo de la trama.
 Por último, como siempre se debe destacar las reminiscencias o sutiles referentes que ilustran e impulsan las distintas escenas del metraje, influencias no desveladas pero que se adivinan a poco que se saboree con insistencia el producto y que lejos de infravalorar el resultado final lo acaban por acrecentar gracias a su debida adecuación. Esa escena de descubrimiento revelador de la realidad oculta, propulsora de la aventura que está a punto de iniciar Vaiana remite claramente a un clásico de culto del cine familiar de aventuras de los ochenta, The Goonies (Richard Donner, USA, 1985), así como el pasaje ensoñador que capacita a la protagonista para el round final cuando todo parece perdido, aquel en la que se presentan sus ancestros en navios e incluso su abuelo como componente reencarnado del propio mar pueden remitir al más contemporáneo clásico del maestro Miyazaki, Ponyo (Japón, 2008). Pero si hay atributos escogidos y adaptados de manera más notoria de anteriores filmes, debe decirse con claridad que estos pertenecen a las excepcionales adaptaciones literarias realizadas de la obra de J.R.R. Tolkien: toda la escena del cangrejo Tomatoa parece extraída de la mismísimo escondrijo del gran dragón Smaug, The Hobbit: An Unexpected Journey (Peter Jackson, USA / Nueva Zelanda, 2012) el cual era todo codicia y potencia destructora donde el cangrejo de Vaiana es arrogancia y astucia; por otra parte, el desenlace recuerda mucho al del final de la trilogía de El Señor de los Anillos, The Lord of the Rings: The Return of the King (Peter Jackson, USA / Nueva Zelanda, 2003)… aquí lo dejamos, para el que no haya visto aún la película.
 Película técnicamente notable, con una historia amena que, mucho ojo, dista mucho de ser familiar o para todos los públicos, ya que a las sutiles y habituales lecciones de vida que nos tiene acostumbrados desde siempre Disney (el reconocimiento de la finitud, el enfrentamiento con los miedos más reales, el descubrimiento del proceso reformador de la vida y la naturaleza) aquí se junta un paisaje que puede llegar a aterrorizar a los más pequeños (ahí queda el aviso). Agua, fuego, independencia, respeto por las tradiciones, vida en harmonía con la naturaleza… elementos y valores que se ponen en boga y perduran como poderosos signos distintivos algunas horas más tarde de su visionado.


Dirigida por Ron Clements, Don Hall / John Musker, Chris William
Guion adaptado de Jared Bush // Producida por Walt Disney Animation Studios / Walt Disney Pictures // Fotografía: Rob Dressel / Adolph Lusinsky // Música: Opetaia Foa'I / Mark Mancina / Lin-Manuel Miranda // Montaje: Jeff Draheim // Diseño de producción: Ian Gooding // 113 minutos.
Reparto (solo voces): Auli'i Cravalho, Dwayne Johnson, Rachel House, Temuera Morrison, Jemaine Clement, Nicole Scherzinger, Alan Tudyk, Oscar Kightley, Troy Polamalu,  Puanani Cravalho, Louise Bush.
World Premiere: 14/11/2016 (AFI Fest, Hollywood, California, USA)
Box Office (12/2016): Producción: S/D millones // Recaudación mundial: $125 millones.
Valoraciones artísticas: Imdb (6,7), Filmaffinity (5,9), Rotten Tomatoes (77%)


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