Tragedy Girls - Travelling circular

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Tragedy Girls

Impresiones / Reseñas > Gran Angular > Terror





 
Tragedy Girls (Tyler MacIntyre, USA, 2017)


 
 
Sinopsis (de qué va)

Sadie (Brianna Hildebrand) y McKayla (Alexandra Shipp) son dos buenas amigas y jóvenes universitarias, fuertemente obsesionadas con ser muy populares gracias a las redes sociales, de tal modo que han decidido urdir un macabro plan para conseguir su objetivo: secuestrar a Lowell, un asesino en serie en activo, para que las adiestre en el arte del horror y poder, de este modo, llevar acabo sus propias y sangrientas elecciones, con el fin de ser las primeras en documentarlo y lanzarlo a la red. Al reguero de cadáveres y muertes aterradoras que se van acumulando se le irán uniendo algunos problemas que fracturarán la fuerte amistad entre las chicas trágicas, con un final que se adivina nada halagüeño.


 
Sus hechizos

· La adecuación, sin novedades ni elementos destacables, aunque si ajustada, del relato al cliché de contexto universitario norteamericano, como micro universo de perfiles de la condición humana.
· El desenfadado y desvergonzado tono que adquiere el relato; cualquier otra manera de encararlo lo habría empujado hacia el esperpento más ridículo.
·  La psicótica y desmedida interpretación de Kevin Durand como asesino fuera de serie y patrones, como broche perfecto del sinsentido existencial contemporáneo.
· La manifiesta crítica sustancial que realiza, más allá del relato de terror explícito, de la dependencia del individuo de nuestro tiempo sobre su propio reconocimiento social como eje central identitario, así como el difuminado papel de la veracidad     oculta tras la subjetividad de la opinión.

 
Sus desaciertos

· Las exageradas interpretaciones del dúo protagonista; de tan histriónicamente forzadas acaban despertando una lejana cercanía anímica, no llegando a despertar el efecto de aversión o simpatía pretendido por el filme.
· Como consecuencia de lo anterior, el desarrollo del filme se vuelve anodino y poco sorprendente, tan sólo alentado por adivinar quién será la próxima víctima y ver la arquitectura de la resolución mortal.


 
Primeras impresiones

 
Slasher convencional que sigue los patrones exigibles por el subgénero universitario al cual se adscribe, Tragedy Girls juega la baza añadida de la puesta al día temporal, sin promover bisagras resolutivas en elementos temporales. Las redes sociales, como elemento indisoluble e indispensable de los hábitos diarios de una enorme cantidad de población coetánea, sí conforman los pilares narrativos de esta película, pero en ningún caso se aprovecha de las mismas para justificar o promover el devenir del relato, desvaneciendo de tal manera cualquier motivo para declararla caduca con cierta proximidad.

Arrastrada al extremo de lo peligrosamente absurdo, la injustificable dependencia tecnológica de estas últimas generaciones de nuestros días ha encontrado en la difusión de los pequeños logros del ciudadano y el banal reconocimiento que esto conlleva una razón de ser que en muchos casos se convierte en consustancialmente vital. Las depresiones y estados de apatía derivadas de la falta de orgullo propio y falta de perspectiva están a la orden del día en el subconsciente individual, de manera mucho más aterradora de lo que somos capaces de concebir; así, no son pocas e infrecuentes las noticias de muertes de jóvenes debido al riesgo de lograr y compartir situaciones límites que llevan a una difusión global, o la reclamada necesidad de como confrontar y legislar el derecho a la libertad de expresión con los desmedidos y humillantes juicios paralelos que se producen continuamente en el ciberespacio.

Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat, Youtube… tan solo por citar algunos, quizás los más populares en nuestro Occidente, son poderosísimas herramientas socializadoras que, en su justa medida, eliminan el espacio y engrandecen nuestro conocimiento a través de la diversidad. Pero, también aquí encontramos su cara más amarga y pervertida, aquella en la que navegan multitud de parásitos cuya máxima aspiración es destacarse gracias a la polémica, al insulto, a la falta de argumentación y el respeto. Todo siempre con el fin de lucrarse individualmente, de manera económica o anímica; este espejismo de realidad, este distanciamiento de la reflexión lleva en no pocas ocasiones al desastre más absoluto, con consecuencias irreversibles en muchos de esos casos.

El extremo de la ficción es llevado en este caso al terreno de lo siniestro, revestido de un amargo tono cómico teenager, descarado y pretendidamente divertido; lástima que en este caso, tanto las actuaciones principales como varios vacíos dialécticos a lo largo del desarrollo de la trama provocan una falta de continuidad en el arco narrativo que acaba lastrando el ritmo de la película, con una duración en montaje adecuada. Sus referentes explícitos abastecen el grueso de la acción, con rocambolescas muertes que nunca llegan a producir el efecto deseado por las dos protagonistas, perdiendo el horizonte de la razón en la más absoluta locura de sus acciones, aunque sin llegar a calar hondo en nuestro ánimo. Poco o nada llega a importarnos hacia donde las llevarán sus acciones, ya que tan sólo nos interesa al fin descubrir de qué modo se resolverán todos los pequeños e insustanciales conflictos que aparecen a lo largo del metraje.

Al final, como era de esperar en este tipo de productos, se produce algo parecido a un twist final que resuelve satisfactoria aunque no definitivamente (como mandan los cánones comerciales) la historia. Y eh aquí la sorpresa, unos créditos finales contundentes, con un sonido desatado y un collage tipográfico y en fondos desatado y diverso, los cuales consiguen despertarnos del sopor y endulzarnos mínimamente el paladar, reseco de tan escasa originalidad dinámica y apatía interpretativa.



Nuestra valoración · 5,8

Rodaje plano y convencional, actuaciones insustanciales y pretendidamente graciosas, guion con una alarmante ausencia de originalidad… tan sólo la intención de enmarcar la acción en un contexto de liviana crítica social es rescatable para aquellos que exigimos algo más al cine de género. Ni aporta frescura en la dirección o el desarrollo ni ofrece novedades en las dinámicas del subgénero, con lo cual tan sólo podemos centrarnos en una valoración digna como producto de entretenimiento. Entendemos que para los fans seguidores del género esto sea suficiente, pero no logramos alinearnos con las críticas positivas surgidas a raíz de su premiere en el SXSW 2017: aunque, como todo buen soufflé, con el paso de sus pases esto también fue deshinchándose.


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