The Void - Travelling circular

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The Void

Impresiones / Reseñas > Gran Angular > Terror





 
El Vacío (The Void, Jeremy Gillespie / Steven Kostanski, USA / Reino Unido / Canadá, 2016)


 
 
Sinopsis (de qué va)

Lo que tenía que ser una noche tranquila para el policía Danny Carter se ve interrumpida cuando se encuentra con un hombre cubierto de sangre en medio de la carretera. Lo traslada al hospital más cercano, que debido a un incendio reciente está medio cerrado y sólo tiene al personal mínimo en el turno de noche. Las cosas se complican cuando Danny sorprende a una de las enfermeras matando sádicamente a un paciente… Después de arrancarse la piel de su propia cara. Cuando éste va a su coche para pedir refuerzos, una misteriosa figura encapuchada lo ataca y decenas más salen de entre los árboles, rodeando el hospital y obligando a Danny a encerrarse dentro con los otros. Antes de que el turno de noche se acabe, todos ellos se enfrentarán a la pesadilla que se esconde en el laberinto de pasillos del hospital.


 
Sus hechizos

·   El tenso desarrollo de sus inciertos planteamientos y su habilidosa realización en montaje.
·   Su desvergonzado arrojo en la realización, con decididos elementos de serie B, rememorando claros referentes del mejor cine de género ochentero.
·   La dirección artística, así como el adaptado y muy real trabajo interpretativo de todo su reducido casting.
·   El inteligente uso naturalista de la fotografía en su primera parte.
·   La apreciable labor del equipo de maquillaje, en su creación de espantosas formas con reminiscencias lovecrafianas.

   
Sus desaciertos

·  La escasa iluminación, confundida a ténebre o lúgubre, en las secuencias del sótano o el segmento final del relato, dejando la imagen inapreciable en algunos puntos.
·  El apartado visual, especialmente en lo referente a sus secuencias oníricas, demostrando una debilidad notoria en comparación con el tono de los apartados reales.
·  El escaso protagonismo de los funestos y aterradores seguidores del culto, los cuales llegan a caer en el grotesco de relleno irrisorio.
·  La progresiva debilidad de su relato, concluyendo de manera algo insatisfactoria.


 
Primeras impresiones

Cinta con amplísimo recorrido de exhibición en el circuito de festivales de género, incluso apropiada para aquellas sesiones de medianoche más salvajes instituidas con gusto y acierto desde hace ya algunos años en aquellos otros eventos más académicos, al fin llega a nuestras pantallas comerciales este film heredero de los mejores clásicos de terror ochentero en su voluntad y formas, gracias al esfuerzo y valentía de una de esas pequeñas compañías emergentes tan poco reconocidas como enormemente fundamentales en la producción y distribución artística de lo menos mainstream, en este caso la barcelonesa Segarra Films.

Articulada bajo los preceptos instituidos por la compañía regentada por los jóvenes directores canadienses, la desconocida y singular Astron-6, aunque desposeyéndola de cualquier rastro bufo o cómico característicos en anteriores producciones, sí que se muestra como un poderoso ejemplo de la amplia influencia visual del cine de uno de sus paisanos más ilustres, David Cronenberg y algunas de sus sacralizadas señas de identidad, en cuanto al uso del látex y los efectos de maquillaje para recrear las inverosímiles modulaciones de la carne en una oda a la casquería más sangrienta aunque, eso sí, aquí puramente orgánica; lamentablemente, la elegante orgía de tentáculos y vísceras que ocupa la totalidad del clímax del film se ve seriamente afectada por la equívoca atención prestada sobre el uso de la iluminación y el ángulo de las tomas, adivinándose tan sólo sus logrados efectos a través del velo sus penumbras.

El contraste final de esas secuencias con las de la primera mitad de la película es marcadamente notorio debido a éste hecho, junto al sorprendente efecto artesanal de bajo nivel que aportan las recurrentes ensoñaciones o visiones del protagonista principal, el sheriff Daniel, confundida con el objeto de recrear un impacto de soledad inacabado en ese extraño universo de dolor y sufrimiento que se avecina. Contrariamente a éstas sucias y esquemáticas secuencias, durante toda la primera parte de la película podemos disfrutar de una fotografía de grano quemado de tono naturalista, con una iluminación adecuada en exteriores y opaca pero nunca insuficiente en interiores, la cual unida al paulatino y tenso desarrollo de su guion consigue atrapar sin resuello la atención del espectador, provocando una notable sensación de interés y angustia por el devenir de esos variopintos y misteriosos personajes atrapados por el horror externo en el interior del frío y silencioso hospital abandonado, con mimbres del más puro estilo Carpenter.

Cada uno de los personajes guarda esbozos secretos e intenciones ocultas, provocando sorpresivas revelaciones que se articulan de manera fluida en la andadura del relato, el cual sabe voltear de un modo lógico y poco agresivo en su ruptura hacia sendas insospechadas en su primera media hora de metraje; sus salvajes resoluciones se suceden al amparo de una furia irracional dentro de nuestros parámetros mentales, lo cual ayuda al objetivo de crear el caótico desconcierto que va erigiendo como auténtico protagonista de la historia. El imperio del terrorífico e insensible sinsentido requería, no obstante, un mayor protagonismo de los sobrecogedores seguidores del culto del sangriento triángulo, los cuales aparecen enigmáticos y protagonistas en el primer segmento del filme y quedan absolutamente desdibujados, casi involuntariamente caricaturizados en sus acciones en la parte decisiva del relato.

Finalmente, toda su rico y apabullante nervio narrativo se va diluyendo, una vez destapado el arcaico arcano, hacia una resolución demasiado esquemática y precipitada, algo simple y seguramente prevista, en sencillos escenarios fantásticos que no se enriquecen y crecen al amparo de sus habitantes, sobre todo debido a la débil interpretación del mad doctor Richard Powell, afectado por un exceso gesticular y unos pobres diálogos que quizás deberían haber sido corregidos de manera más contundente por sus directores.


 
Nuestra valoración · 6,3

Como conclusión se puede decir que es un filme que decae lentamente desde que la trama baja al sótano de su escenario principal y se acaba volviendo confusa e insatisfactoria cuando se instala definitivamente en él durante su resolución, provocando un sentimiento final de frustración por sus promesas diluidas durante el avance de su metraje. Tiene muchas virtudes a favor en tanto que las herramientas y técnicas que escoge para llevar a cabo su objetivo resultan gratamente efectivas durante su planteamiento, despertando un hechizo seductor que eleva las expectativas hacia el encuentro de un notable y auténtico filme de serie B, pero éstas se van cayendo mediante el transcurso de unas situaciones que abocan al espectador a una apatía sin apenas sobresaltos. Pudo ser pero se quedó a las puertas, al contrario que sus protagonistas.



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