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The Florida Project

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The Florida Project (Sean Baker, USA, 2017)


 
 
Sinopsis (de qué va)

Moonee sueña con ir a Disneylandia, pero lo más cerca que ha estado es el motel barato a las afueras de Orlando (Florida), en el que vive con su madre Halley, de 22 años: el Magic Castle Motel. Lo más parecido que Moonee tiene a un padre es Bobby, el gerente del motel, un hombre cauto y diligente que se burla de las payasadas de los niños. Halley ha perdido su trabajo, y otra niña de la misma edad que Moonee se acaba de mudar al motel de al lado. Promete ser un verano inolvidable.


 
Sus hechizos

· La frescura natural que despierta un relato que, a pesar de conformarse bajo unas coordenadas locales, muestra un espíritu netamente universal.
· Las complejas, espontáneas y honestas interpretaciones, soberbio ejemplo de que con bastante frecuencia menos es más.
· Una maravillosa fotografía e iluminación, que juega con una paleta de colores pastel y fosforescente usual en los paisajes urbanos de Florida.
· El montaje fraccionado, como un puzle de secuencias sueltas vertebrado entre los personajes que paulatinamente va tomando forma hasta formar un retrato completo.
· Un final sencillamente emotivo, ciertamente imprevisible de ese modo, grabado de manera clandestina con un Iphone, al estilo de Tangerine (2015).

 
Sus desaciertos

· Algunas tomas y leves fragmentos pueden parecer de relleno o incluso repetitivas sin más, causando un sentimiento de cierta autosuficiencia autoral que puede difuminar la valentía personal del proyecto.


 
Primeras impresiones

 
The Florida Project juega una de sus principales bazas con la presencia dominante de las siempre dificultosas actuaciones infantiles, y logra salir brillantemente victoriosa; efectivamente, pudiera haber quien alegue esta realidad y el tono final de la obra como aprovechadamente ventajista, pero no es menos cierto que el indudable valor del filme radica en su capacidad de unir estas herramientas en torno a un relato contemporáneo que se hace grande desde sus hechos cotidianos, desde los más hondos sentimientos que sufren sus personajes, en el desarrollo de una pequeña historia que se torna grande conforme avanza su metraje.

Historia corriente que se pronuncia con voz alta desde las tripas, aunque con una sutileza notoria, su tema central gira en torno a la vida humana y sus efectos sobre los individuos, habla de los deseos e insatisfacciones, de las rutinas y pequeñas alegrías, muestra la capacidad del espíritu humano para avanzar aún en las situaciones más complejas y complicadas, y todo esto lo hace desde dos puntos de vista diametralmente opuestos, que convergen en la convivencia y el cariño o el amor más profundos. Por un lado se nos presenta la cotidianeidad adulta enmarcada en un entorno humilde, con personajes que dan respuesta a sus necesidades de una u otra manera y que, a pesar de tener a flor de piel anhelos frustrados y retazos incompletos de satisfacción, muestran una vitalidad y alegría que vienen a certificar la evidencia de que la felicidad permanente es ficticia, de lo complicadas que pueden llegar a ser las relaciones personales; por otro lado, la mágica e inocente fantasía del mundo creado por los niños, los cuales muestran una capacidad de evasión mental imponente, saboreando a grandes sorbos las pequeñas satisfacciones obtenidas hábilmente desde la nada, contemplando con despreocupación jovial los grandes dramas individuales que les rodean.

Estos últimos tienen el paraíso anhelado por cualquier niño o joven a tocar de las puntas de sus pies, a escasos kilómetros, pero bloquean la imagen del maravilloso mundo imaginario del parque de atracciones por excelencia mediante la construcción del suyo propio, interiorizando que más allá de las pequeñas satisfacciones obtenidas a través de sus triquiñuelas no existe mayor recompensa. Un helado saboreado a la luz de la mañana estival o al amparo de un ventilador, una hamburguesa diaria obtenida ocultamente de un fast food, el despertar de la candidez sexual… todas estas pequeñas ingredientes supone, observados en conjunto, grandes dosis de aventura y felicidad diaria. Por el contrario, los adultos muestran dosis de serena actitud ataráxica, responsabilidad y cariño profundo o bien irresponsable actitud en una tenebrosa huida hacia adelante sin observar los daños colaterales que sus acciones irradian sobre sus entorno, en un fuerte contraste entre ambas posicionamientos vitales, pero ambas, sin duda, presentan grandes dosis de frustración debido a deseos insatisfechos, a causa de multitud de ilusiones rotas, por un futuro gris demasiado compacto.

La potencia de esta historia se ve apoyada firmemente por distintos elementos que erigen el relato en emotivo y envolvente. La fotografía e iluminación de muchas de sus escenas lucen radiantes y cegadoras (empieza a ser una marca autoral), con una rica paleta de colores pasteles en paredes y vestuario o luminosos fosforescentes de neón en las hermosas imágenes crepusculares o nocturnas. El inteligente montaje se articula como una tela de araña con múltiples perspectivas, mostrándonos retazos de actividad diaria en apariencia inconsistentes y algo vagos que lentamente convergen hacia un núcleo central del relato donde la parte dramática va adquiriendo forma, borrando la dulce sonrisa inicial que nos habían despertado las actuaciones infantiles, con un final demoledor aunque ciertamente esperanzador.

Y como no, las magníficas interpretaciones, sobresalientes en su natural proximidad. Los adultos bordan una actuación sumamente creíble a través de un trabajo realizado sobre las emociones interiores, las cuales comunican mucho más que sus propios diálogos o incluso determinantes acciones; magnífico como siempre Willem Dafoe, al fin reconocido como es debido, notables las dos intérpretes femeninas cada uno en su temperamental rol equidistante. Y qué decir de los niños (con un reconocimiento especial y necesario para Brooklynn Prince, la cual sostiene la historia maravillosamente) el material más sensible y sobre el que podía haberse venido abajo todo el proyecto con acelerada facilidad, pero que aquí nos muestran unas dotes de naturalidad imponentes, con un desborde de emociones tangibles, sinceras.

 
Nuestra valoración · 7,8

Juntos construyen este viaje alrededor de la existencia, de las ilusiones y las decepciones, de la esperanza que nunca debe decaer, del amor y el cariño en definitiva. Un ejemplo de éxito que nos enseña cómo en ocasiones es posible construir un relato con alma a través de la pasión y la dedicación, sin grandes elementos ni excesos costosos, simplemente ahondando en la síntesis de la existencia y el alma de los seres humanos. Valiente y emotiva.


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