Mom and Dad - Travelling circular

Travelling circular
Vaya al Contenido

Menu Principal:

Mom and Dad

Impresiones / Reseñas > Gran Angular > Terror





 
Mom and dad (Brian Taylor, USA, 2017)


 
 
Sinopsis (de qué va)

Un misterioso virus de origen desconocido comienza a esparcirse durante una aciaga jornada en el seno de una apacible comunidad de clase media norteamericana, afectando solamente a los adultos, quienes comienzan a comportarse de manera impulsiva, salvaje y violentamente con el único fin de matar tan sólo a sus propios hijo. En medio de esta sangrienta masacre, una adolescente (Anne Winters) y su pequeño hermano (Zackary Arthur) deberán sobrevivir al feroz ataque de los que alguna vez fueron sus amorosos padres (Nicolas Cage y Selma Blair) con el fin de escapar.


 
Sus hechizos

· La dirección, realizada con una consistente cadencia tensionada sin descanso, apoyada en una cámara que nos arrastra al interior de un espantoso domicilio.
· Su desprejuiciada y original propuesta, con planteamiento que ofrece mediante un tono de atrevida comedia supuestos impulsos irracionales, aquí retorcidos y llevados a límites brutales
· Su acierto en el casting gracias a la elección de Nicolas Cage y Selma Blair, quienes trasladan a la pantalla unas inmersiones hacia la demencia más desbocada que, al fin, revierten sus acciones en aterradoras.
· Su resolución final, seca y tosca aunque sin alternativa posible llegados a ese punto.

 
Sus desaciertos

· El escaso esfuerzo de difusión de una cinta entretenida, la nula apuesta de ninguno de las muchas pequeñas distribuidores por estrenar comercialmente una entretenida película con frescos valores a aportar sobre un, en muchas ocasiones, estéril   panorama cinematográfico.


 
Primeras impresiones

La llegada de la paternidad es un maravilloso elixir que cambia nuestras vidas para siempre, sin posibilidad de retorno o restitución, un pelotazo de adrenalina diaria y momentos mágicos que hacen brotar sentimientos ocultos al alcance tan sólo de aquellos que disfrutan de esta condición, una experiencia inexplicable que pueden comprender y saborear en toda su verdadera dimensión…no obstante, cual vulgar moneda el prodigio de ser padres también presenta dos caras, un perverso yang que contrarresta todas las magníficas aportaciones de ese viaje hacia una nueva dimensión de la existencia que acaba transformando la experiencia vital del individuo de manera irremediable.

Cual tóxico y corrupto agente, la paternidad también consigue llevar a unos extremos desconocidos e inexplorados debido al cambio hormonal y de costumbres que forzosamente debe realizarse. Antinaturalmente, se realizan multitud de gestos cotidianos por el simple hecho del amor puro que se siente hacia ese pequeño ser que se siente como propio, en la mayoría de los casos de manera sorprendentemente sacrificada contra la propia y más arcaica voluntad. La esencia individual del individuo se ve perturbada, y en no pocos casos provoca conflictos y reacciones justo en el sentido contrario de lo habitual.

Desde esta perspectiva, Brian Taylor construye una salvajada retorcida que plantea en clave de negrísima comedia que sucedería si realmente se manifestará un virus de esas características en un barrio medio cualquiera norteamericano, centrándose en las consecuencias que reportaría una explosión colectiva de rabiosa violencia, largo tiempo aletargada, de los padres contra sus propios hijos. El objetivo único que se infiltra en el consciente de esos progenitores no es otro que el de finiquitar la molesta existencia que les condiciona sus quehaceres diarios y placa sus instintos más primarios; las situaciones que provocan esa persecución implacable centran el grueso del filme y determinan su sarcástico tono, desembocando en resultados satisfactorios, altamente entretenidos.

Ayuda y mucho en este cometido la actuación de un histriónico habitual cuyo papel de perturbado y brutal padre de familia le viene como anillo al dedo, Nicolas Cage, secundado por una feroz y notable Selma Blair en el papel de sibilina sádica en busca de la muerte de sus dos hijos. El grueso de la acción se centra en la defensa de su posición en el sótano y los intentos voraces de sus padres por acceder a él y acabar con sus vidas, apuntando con rápidos flashbacks de lucidez secuencias de un pasado con demasiados indicios o síntomas de cortocircuitos sobre la normalidad circundante anterior, al que les remiten distintos elementos dispuestos por la casa.

La película se convierte en interesante ejercicio con agradables resultados, además de por su propuesta e interpretaciones, debido a su frenético ritmo, el cual deja en algunas de sus secuencias prácticamente sin aliento al espectador. Un rodaje con mucho nervio, sin dejarse caer en la facilidad de lo explicito (tan sólo alguna secuencia, como la de la percha o el empecinamiento con el cuchillo por parte de un   Lance Henriksen al que se le agradece su presencia), realizado mediante tomas aceleradas, contrapicados y rápidos zooms persigue, con suficiencia exitosa, introducirnos en la locura de la caótica situación que sufre esa familia, con un final abrupto sin posibilidad de redención ni resolución satisfactoria que sorprende pero satisface al mismo tiempo.



Nuestra valoración · 6,3

Pequeña producción que proporciona a través de su visionado una gran dosis de entretenimiento trivial, sin desear llegar más allá, pero que lamentablemente logrará una difusión reducida, circunscrita a canales de pago o, como en nuestro caso, gracias al circuito de festivales de género que ofrecen una impagable y sufrida labor de exhibición de relatos inéditos y frescos como éste. Si os cruzáis con ella, visionarla al vuelo, no os defraudará.


sin comentarios
 
Buscar
Regreso al contenido | Regreso al menu principal