Lights Out - Travelling circular

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Lights Out

Impresiones / Reseñas > Gran Angular > Terror


Lights Out (David F. Sandberg, USA, 2016)





Síntesis (en pocas palabras)

 Martin es un niño que, tras perder a su padre y su tutor en circunstancias abruptas, vive sólo con su emocionalmente inestable madre, quien tiene la extraña conducta de tener una amiga imaginaria en casa. Pero ahora Martin se siente acosado y aterrorizado, debido a la oscura y amenazante materialización de ese extraño ente, y buscará auxilio en su hermana Rebecca, quien ya había experimentado las frecuentes visitas de ese fantasma siendo niña. Las tres generaciones tendrán que acordar fuerzas y enfrentarse a sus miedos biográficos, con tal de exterminar el terror de sus vidas, aquel que se aparece tan sólo con la falta de luz.


      


Valores (por qué vale la pena)

-  Por su picardía a la hora de servirse de referentes contemporáneos del género para construir líneas narrativas y espacios sugestivos.
-  Por el esforzado trabajo interpretativo de unos actores que sí se creen la historia donde están inmersos, destacando especialmente en este aspecto el del joven Martin (Gabriel Bateman).
-  Por su labor de iluminación, básica en este relato, sabiendo encontrar soluciones para mostrarnos veladamente el ente acosador que vive en las sombras, más allá de burdas y rídiculas puestas en escena.
-  Por su equilibrio clásico en el desarrollo de la trama, manteniendo una mínima tensión que acaba conviertiendo el film en llevadero, labor a lo cual contribuye lo ajustado de su metraje.
   
Defectos (por qué no se retiene)

-  Por su falta de conexión con la raíz que le precede, el buen corto de mismo nombre y director, del que tan sólo mantiene en común la esencia. Esto puede provocar desconcierto y confusión en aquellos espectadores ávidos de saborear una continuación de la trama precedente mediante un desarrollo de guion más completo.
-  Por su falta de originalidad, más allá de su escasa correlación con su relato precursor. Uno tiene la sensación de haber visto todo lo que se explica y peor aún, cómo se explica, con anterioridad y, lamentablemente, mucho mejor.
- Porque a pesar de esforzarse en crear un clima propicio al objetivo que persigue, esto es el de crear un desasoiego permanente con pinceladas de terror, éste nunca se consigue, más allá de los consabidos y abusados efectos de sonidos estridentes y apariciones súbitas en plano.

Nuestra valoración subjetiva

-   En su género: diseño de producción, alguna interpretación, mixtura de referentes = 6
-   De manera genérica: no logra sus propósitos y carece de frescura… = 4,5


   


Consideraciones

 David F. Sandberg era un humilde realizador sueco, uno más de tantos y tantos artistas que persisten con su ingenio en el anonimato, hasta que un buen día de 2013 le toco la lotería. Ciertamente, ideó y rodó un efectivo micro relato de apenas tres minutos de duración ambientado en una temática terrorífica, ahondando en uno de los miedos más primigenios y universales de la humanidad, el pánico a la oscuridad que hemos experimentado todos, realizado empero mediante un montaje vigoroso y con una atención permanente sobre el punto de vista y la iluminación. Dicho proyecto, presentado a concurso en Bloody Cuts Horror Challenge, plataforma de propulsión de jóvenes talentos y por el cual ganó el galardón a mejor dirección, terminó siendo agraciado con algo mucho mejor que cualquier premio o recaudación: la popularidad global, la fama elevada a cotas inasumibles (por desbordantes), gracias al boca-oreja del S.XXI, Internet y dos de sus filiales visuales de máxima difusión, Vimeo (11 millones de visitas) y Youtube (25 millones de visualizaciones). Gracias a esta catapulta de despegue era tan sólo cuestión de tiempo que el esbozo narrativo diera lugar a un relato desarrollado a partir de esa premisa.
 Efectivamente, el negocio funciona de este modo, así que menos de tres años más tarde ya tenemos el estreno del largo (que no lo es tanto). Con otro estatus profesional adquirido y una suculenta mejora económica (aquella que las redes otorgan tan sólo a unos pocos escogidos), su creador ha afrontado el doble reto de, por un lado, satisfacer el enorme interés público suscitado alrededor del potente corto que le precede, y por otra parte corresponder las expectativas económicas de aquellos que han confiado su capital en esta empresa. Aparentemente, tan sólo ha logrado alcanzar con éxito este último objetivo, a tenor de la enorme rentabilidad obtenida tan sólo en taquilla (ver datos en ficha técnica, a falta por explotar todavía el mercado VOD y el canal de venta directa), ya que las críticas especializadas no han funcionado demasiado bien y el boca-oreja que tan estupendamente funcionó con el corto no ha dejado demasiado bien situado el filme. Pero en los tiempos que corren, ¿qué más da eso?. Mayoritariamente, el cine se retroalimenta más en función de la acogida del producto artístico por su público que en las valoraciones estéticas o críticas del resultado en sí: multitud de ejemplos contemporáneos ilustrarían esta afirmación, pero citaremos un único ejemplo que cerrará este debate de manera autoritaria, y es el caso de la anodina Annabelle (John R. Leonetti, USA, 2014) nacida al amparo de la estupenda The Conjuring (James Wan, USA, 2013); sus fabulosos resultados económicos han provocado el rodaje de una secuela que, curiosamente, está rodando David F. Sandberg.
 Hablando estrictamente del resultado artístico de Lights Out, es evidente que nos encontramos ante una película de contrastes, un proyecto al que la falta la originalidad del precedente de manera notoria. La necesidad de alargar una historia cuyo valor residía en la sutileza, la tensión y la irrupción final, ya dirige sus resultados hacia tierra de nadie; así, su guion se fabrica de manera totalmente autónoma al de la idea que lo inspira, se construye con la intervención de todo un largo equipo de pre-producción, con la dificultad que conlleva partir de un punto e ir erigiendo una trama enfocada desde una multiplicidad de opiniones, y eso acaba incidiendo de manera fundamental en sus resultados. No obstante, el alma del anterior proyecto queda resguardada en el largo: la ambigüedad del origen del terror (¿es real o imaginario?, ¿puede una obsesión persistentemente enfermiza crear monstruos?) flota constantemente a lo largo de todo el metraje, e inteligentemente no ofrece soluciones de continuidad en su cierre. De este modo, cabe destacar que más allá de otros detalles se haya sabido conservar y potenciar lo sustancial, lo singular y original, del cortometraje.
 Otro de los brillantes aciertos que cabe destacar es su capacidad de adoptar elementos de filmes contemporáneos que ya han funcionado como resortes novedosos para un nuevo estilo de afrontar el género. Ahí está la presencia predominante de la fundamental The Babadook (Jennifer Kent, Australia / Canadá, 2014), en todo lo referente a la capacidad del ser humano de crear monstruos a partir de nuestras debilidades, en todo lo conceptual de terror introspectivo y profundamente psicológico, a Oculus (Mike Flanagan, USA, 2013), en cuanto al diseño de producción y la utilización de la iluminación, y a obras tan dispares como originales a la hora de encarar el diseño de la maléfica Diana, en un cruce entre la Sadako de Ringu (Hideo Nakata, Japón, 1998) y el perfil y luminosos ojos de Roong en Uncle Boonmee Who Can Recall His Past Lives (Apichatpong Weerasethakul, Tailandia / Reino Unido / Francia / Alemania / España / Países Bajos, 2010). Lo que para algunos puede restarle méritos, para otros puede ser una inteligente adaptación de recursos ante las escasas mimbres argumentales que presenta el filme de David F. Sandberg.
 En resumidas cuentas, nuestra valoración va un tanto más lejos de la primera impresión que puede causar el visionado de Lights Out. No nos encontramos ante una película para recordar ni para debatir, pero sí que tenemos enfrente un buen producto de entretenimiento (y ahí están sus resultados) con varios puntos de interés, capaz de llamar nuestra atención en una calurosa tarde de agosto, espacio propicio para estas labores de distracción.
 
 


Dirigida por David F. Sandberg
Guion original de David F. Sandberg // Producida por Grey Matter Productions / New Line Cinema // Fotografía: Marc Spicer // Música: Benjamin Wallfisch // Montaje: Michel Aller / Kirk M. Morri // Vestuario: Kristin M. Burke // Diseño de producción: Jennifer Spence // Dirección artística: Shannon Kemp // 81 minutos.
Reparto: Teresa Palmer, Maria Bello, Gabriel Bateman, Alexander DiPersia, Billy Burke, Alicia Vela-Bailey, Amiah Miller, Andi Osho, Maria Russell, Elizabeth Pan, Ava Cantrell, Rolando Boyce, Emily Alyn Lind, Lotta Losten
Localizaciones de rodaje: Los Angeles, California, USA
World Premiere: 08/06/2016 (Los Angeles Film Festival, California, USA)
Box Office (8/2016): Producción: $5 millones // Recaudación mundial: $110 millones.
Valoraciones artísticas: Imdb (5,4/10), Filmaffinity (6,8/10), Rotten Tomatoes (76%)


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