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Les Affames

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Les Affamés (Robin Aubert, Canadá, 2017)


 
 
Sinopsis (de qué va)

Por alguna razón, Alan Clay (Tom Hanks) perdió casa, esposa, y un tanto de credibilidad profesional, todo lo que merece un hombre de negocios como él, emprendedor y confiable, entusiasta y visionario, perseverante y amoldable, de acuerdo a los valores americanos. Para colmo, tiene que pagar la universidad de su hija. La venta de una nueva tecnología para el rey de Arabia Saudita, un sistema de conferencias que utiliza hologramas, representa su posible salvación; por eso viaja a Yeda, donde se prepara la construcción de una nueva metrópolis comercial.


 
Sus hechizos

· La constante búsqueda sustancial de los efectos sobre los hechos; no importa tanto describir el qué y el cómo sino ahondar en la parte anímica desde un punto de vista sensorial.
· La contante tensión basada en efectos naturales, aprovechando ángulos de tomas o fueras de campo nada forzados, huyendo de efectismos sonoros o evidencias visuales.
· La fotografía que nos muestra la naturaleza como actor inconmensurable y acechante, como objeto imperecedero que abruma y persiste en su quietud y grandeza, envolviendo las acciones y el destino de los animales que la habitan.

 
Sus desaciertos

· El ritmo que requiere este relato requiere una promoción más concreta, ya que puede llevar a un desencuentro con un espectador ávido de un tipo de emociones más explicitas.


 
Primeras impresiones

 
 
Tras el inesperado y descomunal éxito obtenido por The Walking Dead, adaptación televisiva del famoso cómic de Robert Kirkman en 2010, el súbgenero de zombis se estableció con una fuerza equiparable a la de los nuevos muertos vivientes, rabiosos y veloces, en las antípodas de los tradicionales perfiles creados por el maestro George A. Romero en sus inicios, instituyéndose con pleno derecho como producto comercial de alto rendimiento, más allá de sus tropos y virtudes artísticas. A pesar de seguir latente desde sus orígenes más explícitos y populares en la década de los sesenta, lo cierto es que el género vive una nueva etapa de esplendor y popularidad desde el inicio del nuevo siglo, con franquicias o sagas tan potentes como [REC], Resident Evil y 28 Days Later y nuevas versiones o actualizaciones como World War Z o las varias acabadas en “Of the Dead”, al margen de muchísimos otros ejemplos derivados en films únicos o series para plataformas.

 
Desde este planteamiento previo, ¿qué novedades frescas y sorprendentes, alejadas de cierto tedio cansino, podemos esperar en las nuevas creaciones? Por si esto no fuera suficiente, el listón de producción y acabado es tan soberbio en algunos casos (maquillaje, efectos especiales…) que termina por promover puntadas muy finas y originales para acabar deviniendo en éxito artístico y comercial. Éste es el caso del último filme de Robin Aubert, realizador canadiense cuya única referencia que pudimos ver en nuestra geografía fue la enigmática y preciosista Saints-Martyrs-des-Damnés (2005) en el Festival de Sitges de ese mismo año, que también nos regaló la premiere española de Les Affamés, tras su comentado paso por el Festival de Toronto en septiembre de 2017, donde obtuvo el galardón como mejor filme canadiense de esa edición.

 
Creemos apreciar los méritos que le hicieron merecedor de éste reconocimiento en el aspecto artístico del filme. Ciertamente, con una fórmula genérica que en su estructura formal ya empieza a mostrar claros síntomas de agotamiento, el planteamiento que nos ofrece esta película vira sutilmente hacia aspectos visuales, los cuales predominan manifiestamente sobre el revestimiento narrativo; ojo, éste no se desdeña, ya que el relato expone, al margen de los habituales esquemas ya consabidos ciertos aspectos originales. El propio contexto donde se fija la acción huye de los estereotipos urbanos para centrar su desarrollo en un inhóspito entorno de alta montaña, con escasas referencias a la marca humana sobre el hábitat, alejada de las catastróficas imágenes que nos suelen recordar repetitivamente la hecatombe de la irracionalidad sobre el producto material del propio hombre.

 
El drama aquí se interioriza de una manera sigilosa, poderosamente intimista. Desconocemos las biografías anteriores del habitual grupúsculo de personajes que se reúnen en su huida hacia ninguna parte; su pasado no es relevante, su gris odisea sin esperanza nos ocupa. Ninguno de esos supervivientes ofrece referencia ninguna acerca de sus ocupaciones anteriores, sus dramas particulares o sus habilidades presentes; tan sólo vemos y nos interesamos por la huida desesperada a través de bosques y extensos campos plagados de infectados hacia algún lugar indeterminado, quizás un búnquer tras descartar los alejados núcleos urbanos por las escasas garantías que proporcionan.

 
El ritmo narrativo es contemplativo, pausado, requiere de paciencia para saborear sus bellos planos fotografiados, con el abrumador marco de la naturaleza de fondo. Les Affamés se decanta claramente por exponer una historia de auténtica y sentida soledad tras la locura y la barbarie; sin saber nada de sus biografías, y a pesar de permanecer juntos, los distintos supervivientes se muestran aislados en sus pensamientos y acciones, al igual que los infectados, los cuales actúan en grupo para saciar su hambre pero permanecen aislados y pensativos ante esos misteriosos tótems materiales que les remiten conceptualmente a sus perdidos pasados. No este no es un proyecto de género que destaque por gráficas e impactantes imágenes de violencia entre los dos grupos presentes, y aunque no rehúye una tensión latente que avanza paulatina pero inexorablemente prefiere centrarse en planos sostenidos de los rostros inanimados, aturdidos y perdidos, en contraste con otras tomas que remiten a la pervivencia muda, silenciosa pero animada del entorno natural que los protege o los expone.

 La conjugación de ambos factores ofrece, en definitiva, una perspectiva sosegada y nerviosa al unísono, una confrontación que va más allá de la pura acción circunstancial, recordándonos constantemente lo ínfimo de la existencia humana ante la inmensidad de la creación. En esencia, la lección que debemos extraer de esta propuesta es la inherente capacidad del ser para intentar sobrevivir ante las condiciones más desfavorables, así como el soportable peso de la soledad individual como poderoso pilar de esa propiedad animal.



Nuestra valoración · 6,8

Nos parece muy interesante la propuesta de Les Affamés, pura y sintética, alejada de dilemas morales, de racionales o pasionales argumentos paralelos, de efectismos insustanciales o sangrientos fuegos de artificio. Su voluntad se manifiesta clara y asépticamente como una propuesta de reflexión acerca de las dos capacidades expuestas en el anterior parágrafo, y a pesar de todo ello, acabar el relato con un hilo de esperanza basada los resquicios emocionales que perduran en los seres humanos, aún en los escenarios más aciagos. No es una gran película, ni lo pretende, pero nos lleva a un estado distinto al de los habituales productos del género desde el que tan sólo parte hacia otro lugar.


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