Lapsus Festival 2016 - Travelling circular

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Lapsus Festival 2016

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Lapsus Festival 2016. El poder de los grandes ambientes



 Con muchísimas ganas de pasarlo bien y empaparnos de nuevas experiencias, el sábado 2 de abril asistimos al Lapsus Festival, una jornada de actuaciones artísticas de vanguardia cuyo espíritu es reunir a lo largo de un día (a partir de su segunda edición) y en un mismo espacio (el especialmente cómodo e intimista  CCCB) a  lo más destacado de la producción electrónica y audiovisual de la escena actual, prestando particular atención a la cosecha estatal, aunque sin desdeñar ni obviar las tendencias más influyentes del panorama foráneo.

 Este festival se erige como uno de los tres pilares que conforman la plataforma multidisciplinar artística Lapsus; las otros dos “patas” son, por un lado, un programa radiofónico semanal en Radio 3, el cual muestra la actualidad musical con mayor efervescencia en el terreno de los sonidos electrónicos más precursores, además de monográficos y encuentros con los artistas y/o creadores más destacados, y por otra parte una productora discográfica que sirve de impulso y apoyo a los talentos emergentes y aposentados del momento, todo ello instaurado con firmeza y destreza, desde 2004. Los tres ámbitos de trabajo permanecen bajo una misma esfera común, el anhelo de difundir y mostrar paisajes musicales alternativos (por más minoritarios) a los comúnmente divulgados hoy en día por las emisoras más generalistas o los clubes más concurridos, y son capitaneados con firmeza por los eruditos y experimentados dj’s y productores Carles Guijarro (bRUNA), Albert Miralles (Lester) y Albert Salinas (Wooky), los cuales participaron (y disfrutaron) activamente del evento, como no podía ser de otro modo.

 El emplazamiento en el cual se ha acomodado el festival y que invita a participar de manera activa al público asistente, el Centre de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), reúne en su fisonomía y constitución la arquitectura más característica del desarrollo urbanístico condal con las formas y la concepción del espacio prototípicas del diseño de los últimos decenios del siglo XX: espacios tradicionales y formas trabajadas en su exterior, ubicación de uno de los tres escenarios (Pati de les Dones) junto a formas geométricas rectilíneas, con ángulos cerrados, conjugando la oscuridad con pequeños resquicios de claridad externa en su interior, lugar de encuentro y expresión entre lo visual y lo sonoro (Hall y Teatre). Salas con carácter introspectivo, con capacidad media baja, recogidas y replegadas sobre sí mismas de manera singular. Lugar agradable y funcional, idóneamente situado y con accesibilidad total.

 La ambivalencia de su organización espacial se evidencia también en la planificación de las representaciones del Lapsus Festival. Cadencias familiares bien ensambladas bajo una carpa efímera lunar, melodías más “amigables” en un ambiente pensado para la distensión y la intercomunicación fluida, para la socialización del sujeto, frente a la sonoridad sensitiva con sentido, rupturismo con ánimos de remover los recovecos más profundos del receptor, todo ello acompañado de excelentes audiovisuales cobijados bajo el amparo de la oscuridad, en el interior del recinto. Así, mientras el exterior invitaba al deleite más relajado de sets excepcionales como los de Soul Jazz Records Sound System o la expresión del conocimiento musical de Philip Sherburne, (el cual desarrolló un pausado gotero de bpm’s  de dos horas y media con suficientes variaciones para cautivar, mediante sonidos envolventes, exóticos e hipnóticos, a no poco público reunido ante a él), en el interior la actividad se desarrolló encadenadamente sin descanso, exigiendo mayor atención para aprehender las múltiples aristas de las que constó.

 Al mediodía, no obstante, pudimos paladear una excepcional exposición del modus operandi del artista irlandés Donnacha Costello, el cual incluyó una presentación apoyada en pantalla acerca de los orígenes y evolución de algunas (las más fundamentales) herramientas musicales electrónicas, argumentando sólidamente la utilización, experimentación y dominio magistral de las cajas y sintetizadores más tradicionales para elaborar su propio lenguaje artístico, alejado de las innovaciones vanguardistas más respaldadas en el ámbito del software. Ciertamente son dos lenguajes distintos, los cuales pueden conjugarse y mezclarse, pero que por separado ofrecen unos resultados muy divergentes. Además, para apoyar toda su distendida exposición, Donnacha aprovechó para iniciar al público en las cuatro reglas básicas para la utilización de  su peculiar EMS Synthi, incluyendo una workshop en los que los asistentes pudimos acercarnos y probar la creación sonora que surge de su utilización. Ocasión única que nos hizo sentir, porque no decirlo, como auténticos privilegiados.

   

 Tras la pausa para comer, el grueso del festival se fue desgranando actuación tras actuación en los dos espacios interiores hasta bien entrada la madrugada, en los cuales la vertebración entre los sonidos electrónicos  y las soberbias y bien sincronizadas exposiciones audiovisuales arrojaron resultados sorprendentes, conceptualmente con tendencia hacia lo caótico, “antirreglado”, como elemento de resorte para despertar consciencias y umbrales anímicos. En el apartado visual, las representaciones bascularon entre el frenesí, la inestabilidad y la mutación propia del ser humano occidental vs la sociedad que lo envuelve y aprisiona en los albores de nuestro siglo XXI (F-On & Urtzi, In Da Cratz, SlurpTv), representados mediante imágenes dinámicas, formas y colores mutantes y mensajes crípticos, y  la reflexión acerca de la vulnerabilidad del mismo frente a la mayestática trascendencia de la naturaleza y el universo, así como la etérea e imperturbable belleza que despiertan sus elementos básicos o los fluidos juegos de colores (David Cordero o el mismo Donnacha Costello).

 Así, de la constante reconstrucción visual de primera hora de la tarde en el escenario del Hall (el público en pie expectante) se podía pasar al ambient más relajado, mecido al compás de una lenta marea arribando a un atardecer estival en la gran cápsula del Teatre (pues sí, invitaba a escuchar las lentas variaciones de David Cordero sentaditos, o directamente estirados!); en las últimas actuaciones, tocando ya la madrugada, de las infinitas repeticiones rítmicas con imperceptibles pero lustrosas inserciones de J-Lin (en el marco del entorno infernalmente salvaje recreado por SlurpTv), a la potencia agresivamente oscura, con un desarrollo medio espesamente agradable, del joven y enigmático Nthng, todos disfrutados por un público indómito y flotante, atrapados en el ritmo desenfrenado ofrecido en todas sus variantes; y así, a lo largo de toda la tarde en todos y cada uno de los sets, desde la actuación de las asturianas LCC (espectacularmente polifacéticas, como siempre) al vigoroso set del sorprendente (y no por desconocido) Ceephax Acid Crew.

       

 En definitiva, una experiencia innovadora, reconstituyente para los sentidos, de dimensiones  muy manejables para todos los gustos, a medio camino entre el formato de cámara y el de gran club, realizada mediante una selección óptima de los artistas acorde a lo que se pretende mostrar, producida con grandísimo acierto y excelente organización (limpieza constante, sin aglomeraciones en las barras… ¿alguien da más?) y en la que, en definitiva, se pueden realizar grandes descubrimientos de lo más novedoso o transgresor de las últimos meses en cuanto a las vanguardias electrónicas y visuales. Con todos estos ingredientes, esperamos ya ansiosos el line up de la edición del 2017. Enhorabuena.



Nota: todos las fotografías por Judit Contreras y Albert Miralles, en https://lapsus.exposure.co/lapsus-festival-2016



 
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