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La Bella y la Bestia

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La bella y la bestia (Beauty and the Beast, Bill Condon, USA, 2017)

 
 
Amor sustancial

 
 
Sinopsis
 
 Belle (Emma Watson) es una joven y simpática soñadora, ávida lectora de lugares y situaciones fantásticas, la cual vive feliz en un pequeño paraje, en compañía de su padre, el alegre y algo peculiar inventor de cachivaches Maurice (Kevin Kline). Ambos son observados con recelo por el resto del pueblo, fuertemente influenciados por el espíritu rústico y la mente estrecha del joven narcisista Gastón (Luke Evans) y su adulador Le Fou (Josh Gad), el cual acecha de forma petulante e insistente a Belle, sin aceptar un no por respuesta. Cierto día su Maurice parte a caballo para vender su último artilugio y cae preso, tras un infortunio, en un tenebroso castillo regido por una terrible Bestia (Dan Stevens) acompañado de animados y encantados objetos cotidianos; pero su hija Belle sale en su busca y, tras encontrarlo, le propondrá a la bestia un trueque por su padre, quedando ella entonces presa en esa lúgubre mansión. Más la tormentosa y difícil relación entre ambos se dulcificara poco a poco, saliendo a relucir la verdad con el paso de los días: al parecer, todo el castillo y sus habitantes son víctimas de un oscuro hechizo, el cual sólo podrá restituirse si Bestia encuentra el verdadero amor antes de la caída del último pétalo de la rosa encantada. Justo cuando los sentimientos entre ambos vayan madurando se tendrán que enfrentar con la irracionalidad e irascibilidad de una comunidad que enfrenta el miedo a lo desconocido mediante el rechazo violento.

 
Conceptos
 
 Revisión de uno de los emblemas clásicos de la factoría Disney, su proyecto más universal junto al de El Rey León (The Lion King, Roger Allers / Rob Minkoff, USA, 1994), esta nueva adaptación no animada viene a sumarse a la enorme cantidad de versiones que se han realizado de ésta fábula de orígenes antiguos e inciertos, muchas de ellas en formatos artísticos de lo más diverso. Así, es complicado encontrar a alguien hoy en día que desconozca o no haya oído hablar jamás acerca de esta magnífica historia en la que se ponen de relieve distintos aspectos de la condición humana más esencial, pero es posible que también encontramos quien se acerca a disfrutar de su encanto sin haber visto ninguna otra expresión artística mostrada con anterioridad. Queremos reflexionar sobre esta renovada muestra desde esa perspectiva también, al margen de señalar las diferencias y similitudes entre las dos versiones de la factoría del ratón, la animada y la grabada en imagen real, por tener su origen ambas en una cantera regida por unos fundamentos muy precisos que se adivinan en ambos proyectos.

 Intangibles sustanciales. La ingente popularidad y empatía que despierta el relato en todas sus variantes se debe sustancialmente al hecho de que éste encierra en sí conceptos intangibles a la vez que percibidos como trascendentales y definitorios a la condición humana. Un orden esquemático que siga el desarrollo del filme nos los presentaría del siguiente modo
· La soberbia y el desprecio. La secuencia con la que abre el filme actual es nueva, sustituyendo la esquemática aunque explícita de las vidrieras de colores en su versión animada, la cual se presenta en el ecuador del filme. En ella se nos narra el origen de la maldición del castillo y sus sirvientes, debido a la arrogancia y la cruel burla vertida por el príncipe a la hechicera bajo apariencia de mendiga, desaire que provocará la ira de ésta bajo la forma de maldición perpetua, so pena de redimir sinceramente su conducta.
· La pureza de la inocencia. La que muestra Bella en el arranque tras ese prólogo, en la que vemos su candidez y amabilidad, su alegría y felicidad por vivir. Aún lejos de sus sueños de nuevos mundos, los extraños y lejanos lugares que le prometen las páginas de sus amados libros, ella valora su humilde existencia al lado de su padre y la imaginación que la hace libre.
· La presunción y la vanidad. Gastón encarna esos ideales en el tiempo actual, y se enorgullece de ello. Adorado y respetado por el resto de la comunidad gracias a su supuesta leyenda de victorias enmarcadas más en su fuerza que en su inteligencia, este ser petulante y vanidoso, faltado del más mínimo sentido de sensibilidad, tiende a cosificar todo aquello que le rodea y a obtener lo que desea sin apenas más esfuerzo que su ruda galantería.
· La frustración y la ira. Sentimientos inherentes a Bestia como consecuencia de su comportamiento y las consecuencias del mismo. Obsesionado por el éxito de su popular imagen en tiempos humanos pretéritos, el antaño príncipe malvive amargado ocultando su forma actual de Bestia, amargado e iracundo, rechazando cualquier contacto humano, aun a sabiendas de que la única posibilidad de romper el encantamiento reside en la redención por amor.
· El sacrificio incondicional. El gesto de Bella sustituyendo su cautiverio a perpetuidad en el castillo es irracional e incondicional, puro amor por su padre, incluso en la conciencia cierta de que significará su lenta muerte en una prisión para su alma. Precisamente, uno de los actos que abrirá la esperanza en su corazón y la alegría en su alma dentro de la prisión palaciega, al margen del gesto desinteresado e impulsivo de Bestia en su defensa de los lobos a pesar de haber huido e incumplido su promesa, será el descubrimiento de un auténtico paraíso para su aventurero espíritu en forma de inacabable biblioteca.
· La zafiedad y el puro interés. El petulante Gastón no hace nada a no ser que sea en su propio provecho, disfrazando sus gestos mediante una pobre pero efectiva habilidad retórica. Por ese motivo, cuando Maurice reclama ayuda en la cantina para enfrentarse a la Bestia y liberar a su hija, asume el riesgo ante los réditos que le concederá ese pequeño esfuerzo (no cree la existencia de la Bestia, evidentemente): renovar sus méritos de héroe adulado por el pueblo y obtener el amor de Bella ante su gesto; por ese motivo abandona a su mala suerte en medio del bosque a Maurice sin consideración alguna, porque no hay más interés que el suyo propio.
· El servilismo y la cizaña. El que incorpora el devoto y adicto compañero de Gastón, un Le Fou rastrero y pelota que adquiere consistencia en la versión real, cuyo único objetivo explícito es adular constantemente a Gastón con el fin de ganarse su simpatía y favores, aunque para ello deba encizañar los pensamientos de su entorno. Cuando adquiera conciencia real del daño ocasionado será ya demasiado tarde.
· El cariño y el amor puro. A pesar de haberse sabido adaptar a la vida en palacio y suponer el motor del cambio de todo el entorno y habitantes de él, Bella no duda un instante de ir a socorrer a su padre ante los terribles sucesos que observa a distancia le están afectando; por su parte, con gran pena pero mucho sacrificio real, Bestia permite que vaya a ayudarlo aun sabiendo que eso significará su condenación eterna con toda seguridad, pero prevalece en él el más puro sentimiento de amor, el que supone anteponer todo lo demás por el bien y la felicidad de la persona amada, incluso a uno mismo. El germen del amor ha arraigado entre ambos, y al fin será el ingrediente esencial de la pócima que los acabará salvando a todos.
 
 Disney y sus señas de identidad. Muchos aspectos nos indican, a los más fieles seguidores (contados en hordas) de Disney, que nos encontramos ante un producto que sigue las reglas más básicas, los parámetros más fieles de la major de animación americana, aunque el fundamental sigue siendo el cierre final de sus proyectos de un modo victoriosamente feliz, dulcemente alegre y optimista; efectivamente, en sus películas la tristeza y la angustia son elementos fuertemente remarcados a lo largo de su desarrollo, pero más bien como herramienta de contraposición y realce del cierre festivo que no como entidad propia significativa.
 Por supuesto, uno de los elementos que presentados en todos los proyectos como marca indiscutible de la casa es la paleta de colores contrastada, con el objetivo de personalizar personajes, lugares y situaciones. Es evidente que hay un gran trabajo de pre producción en todas sus obras, pero la versión real de 2017 presenta importantes logros respecto a su predecesora. Aquí los colores son más variados y vívidos, más profundos y a la vez más sutiles, destacando una iluminación muy acentuada y un potente diseño de producción que se esfuerza por mostrar la clásica oposición entre el mundo real y el mundo encantado, con potentes y agresivas tonalidades el primero y opacas graduaciones de grises, blancos, dorados y negros la segunda; el ajuste en este apartado llega con la fase de acercamiento o enamoramiento entre Bella y Bestia, momento en que se rehace el maltrecho entorno y el mismo castillo y cuando los colores encuentran su gama más natural y ajustada. El empaste entre efectos digitales y figura real es muy consistente, aunque sigue echándose de menos el detalle en la profundidad de campo y el cuidado de unos fondos siempre denostados.
   Y, finalmente, la banda sonora, las melódicas composiciones creadas por el insigne Alan Menken, ahora presentando dos nuevas piezas en esta nueva versión pero respetando los archi- famosos temas que arroparon y encumbraron la animación de 1991. Las canciones que interpretan los propios actores son parte fundamental de la historia, ya que a través de ella nos narran con un fresco cariz, desde una perspectiva en la que se unen lo subjetivo de los gestos con lo objetivo del texto, el desarrollo de una trama que perdería mucha fuerza sin su presencia. ¿Qué sería de la Bella y la Bestia sin ese estupendo baile de princesas?


    

 
El Personaje
 
Por su evolución más gradual y compleja nosotros sentimos debilidad por Bestia; también por su capacidad para transportar con mucho empaque y expresividad todo el modelaje de máscara y maquillaje toma tras toma. Efectivamente, pasamos de  observar al principio del filme una Bestia iracunda, aterradoramente potente, con rasgos antropomórficos todavía alejado de cualquier humanidad incluso en su forma de moverse, la cual causa un respeto temeroso incluso en sus animados objetos, compañeros de castillo. Deberá afrontar, empero, la verdad alejada del imperio de sus designios cuando acoja como prisionera a Bella, la cual lejos de asustarse con su presencia le planta cara y le dice aquello que no desea oír; y esto lo hará con muchas dosis de estoicismo y paciencia una vez descubra la bondad y paz que descubre esa chica. Más tarde, cuando Bella pase de ser cautiva a anfitriona o invitada los rasgos gestuales se dulcificarán, se volverán amables en extremo, adivinándose una humanidad tras su feroz rostro de un modo imperceptible pero certero, muy remarcado en los momentos de máxima desolación cuando adquiere el falso convencimiento que ella no volverá a tiempo para romper la maldición, con una ferocidad apaciguada hasta el instante que deba anteponer de nuevo su vida para salvar a Bella, ya en el tramo final con su enfrentamiento con Gastón.
Lástima del proceso de transformación a su forma humana, el cual aunque complejo no acaba de ajustarse de manera totalmente satisfactoria, aunque esto, en definitiva, no dependa de las dotes actorales de Dan Stevens sino del trabajo de maquillaje y montaje en post-producción.


La toma / la secuencia
 
 Al margen del mayor protagonismo de la hechicera en esta nueva versión tanto en el prólogo como en la conclusión del relato (desde la cantina hasta el hecho fundamental de permitir la transformación a humanos tras acabarse el tiempo otorgado por ella misma, al ver el amor verdadero de Bella), lo cual ofrece una perspectiva transgresora, aunque según nuestro criterio muy lejos de mostrarse ultrajadora con su precedente, la otra novedad relevante y para nosotros más significativa es el inserto mediante el cual que se nos pone de manifiesto la causa de la orfandad de Bella,  secuencia que se realiza con el fin de dotar de una mayor dimensión, anímicamente más profunda, los actos y la constitución moral tanto de Maurice como de Bella.
 Recurriendo a un atlas mágico guardado en la fabulosa biblioteca de Bestia, éste le ofrece la posibilidad de satisfacer sus deseos de viajar allá donde le plazca, rompiendo las barreras establecidas del espacio y el tiempo, escogiendo Bella un momento determinado de su biografía que le causa gran desasosiego, una incerteza e intranquilidad por el hecho de conocer los motivos por los que no llego a conocer a su madre, motivos que jamás han sido desvelados por su padre. A través de ese fantástico e increíble artilugio viajaremos a un humilde desván y observaremos a su madre yaciendo en una pobre cama, afectada de peste, implorando a su padre que se marche con el retoño de ambos para salvar a la pequeña de la epidemia infecciosa. Ese acto de suprema misericordia, de infinito amor, consentido con gran dolor por su padre, marcará aún sin ella saberlo su manera de ser e interpretar la vida.


La valoración
 
 Por último, la valoración no unánime en el seno de Travelling Circular, algo encontrada aunque no demasiado distanciada. La nostalgia y el componente azucarado ha pesado para dar sin titubeos un notable al que algunos nos hemos enfrentado con una buena nota que roza el notable sin más, ya que consideramos esta versión como técnicamente  mejorada, con una ampliación de metraje para nada gratuita pero con algunos excesos en algunos de sus tramos, llegando a resultar una pizca tediosa en pocos momentos. No obstante, es un buen filme que hará las delicias de los adoradores, y no son pocos, de la anterior versión. Huele a éxito rompe taquillas asegurado.


Nuestra nota: 7,2


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