I Am a Hero - Travelling circular

Travelling circular
Vaya al Contenido

Menu Principal:

I Am a Hero

Impresiones / Reseñas > Cut Classics





 
 
I Am a Hero

(Shinsuke Sato, Japón, 2015)


 
 
Made yourself

 
 
Sinópsis
 
 Hideo Suzuki (Yo Oizumi) es un dibujante de manga de poco éxito, el cual lleva una existencia algo gris y limitada. Los problemas crecen cuando su novia lo echa de casa y, al cabo de unas horas, se abalanza hambrienta sobre él convertida en un agresivo zombi. Aterrorizado, huirá a la calle tan sólo para observar cómo el caos se ha apoderado de la ciudad, ocupada por multitud de contagiados con una fuerza sobrehumana y una potente rabia que los conduce a devorar todo aquello que se cruza en su camino, extendiéndose la epidemia ZQN rápidamente por todo Japón. Se rumorea que en las alturas los muertos vivientes pierden vigor y efectividad, por lo cual Hideo huye rumbo al monte Fuji, acompañado por Hiromi Hayakari (Kasumi Arimura), una agradable joven que ha sido mordida por un bebe zombi, con la cual la infección avanza casi imperceptiblemente. No obstante, por el camino encontrarán un bastión de civilización que resiste el asedio zombi, pero sorprendentemente la deshumanización no se encontrará al otro lado de las barricadas, sino entre los propios vivos.

 
Conceptos
 
 Ante un filme de este tipo, donde confluyen varios subgéneros aupándola como película con fuertes fundamentos de género, podemos adoptar varias posturas o resoluciones. La primera y más obvia es entregarnos al entretenimiento que ofrece, disfrutar cada uno de sus 126 minutos con la intensidad que requiere; fundamentalmente cine de acción terrorífico con suculentos toques de maquillaje muy gore, contiene muchos y variados sets memorables que harán las delicias de cualquier aficionado, al mismo tiempo que también propone momentos que alimentan la consistencia de sus bases, labrando una dimensión de sus personajes principales sin los cuales el proyecto perdería mucha más fuerza de la imaginada. La segunda postura es reflexionar acerca de las líneas temáticas que aguantan la solidez narrativa del relato, como finos cables de acero imperceptibles pero poderosos; principalmente disfrutamos de su fuerza dinámica, de su maravillosas escenas de acción reforzadas con una impresionante labor de maquillaje,  pero hay algo más.

 Barbarie ZQN. Lo más evidente del proyecto, la fresca rosada que recorre toda la trama en su base es el giro repentino de una situación social cotidiana y civilizada hacia una circunstancia catastrófica, planteamiento desde su punto de partida hasta el final de la historia, con un cierre desalentador, sin palabras y con gestos desesperanzados. La afectación de una hecatombe de las dimensiones que imagina el filme en una sociedad tan formal como la japonesa, donde la costumbre y el rito rodean las acciones más cotidianas, se evidencia de una manera más contundente, mediante la pérdida de cualquier rastro de valores sociales, conduciendo a los sobrevivientes hacia un estado de deshumanización profundo, en el que no hay lugar para el prójimo.
 Al margen de esto, es interesante la modificación en la temática de infectados o zombis presentada en esta aventura survival; no se trata tanto de la velocidad de su reacciones o acciones, o de la virulencia del apetito de los no muertos, sino de una cuestión más psicológica. Efectivamente, para acabar definitivamente con el  vigor de estas criaturas habitualmente se ha determinado que cabe destrozar la totalidad del cráneo o cabeza,  y esto a pesar de que estas criaturas son pura ciega voluntad, animales irracionales, pero en el guion original, cuyo origen cabe situarlo en un popular y exitoso manga obra de Kengo Hanazawa, y por supuesto en el espíritu de esta adaptación los infectados muestran la peculiaridad de conservar las virtudes o esencias que tenían en vida; así, su fuerza motora u objetivo obsesivo se determina, al margen de por la usual necesidad de alimentarse de carne animal viva, por la práctica constante, obcecada, de sus habilidades de antaño. Esto, aparte de ofrecer un suculento juego para la trama, indica una cepa distinta de origen, un estado latente aun de humanidad que contrasta con las acciones más insensibles y duras que llevan a cabo algunos individuos en situaciones extremas, planteando incomodas y sutiles preguntas.
 
 Poder. Realmente, es difícil determinar la respuesta del ser humano ante una hecatombe de las dimensiones que aquí se explican, pero no es descabellado pensar que puedan potenciarse todas aquellas áreas zonas o áreas que rigen el pensamiento ético del individuo; es fácil pensar que en situaciones de extremísima necesidad la dimensión social del ciudadano quede anulada por un individualismo irracional exacerbado, quedando tan sólo la síntesis más natural o animal, aquella que pelea sin tregua por la propia supervivencia aun a costa de todos y todo.
 Lógicamente, aquí tenemos presentes varios ejemplos de esto, en contraposición a la evolución a la inversa mostrada por el héroe. Anuladas de facto toda ley artificial o norma natural, el ser humano vuelve a su estado más primitivo, aflorando todos aquellos defectos que ahora aborrecemos o denostamos. En este sentido, el poder puede mostrar muchas facetas, pero la más negativa siempre va asociada a las cuestiones que resurgen en situaciones drásticas como la presente; la aglutinación indistinta de elementos, la ostentación arbitraria de decisiones sin sentido positivo para la comunidad, el abuso desproporcionado de la fuerza el salvaje egoísmo, la envidia, la lujuria… como símbolos del liderazgo en pos del bien exclusivo, falsamente compartido.

   Confianza. Y finalmente, la constitución del héroe por encima de sus actos legendarios, como expresión de la defensa de unos ideales que no transgreden normas más allá de la búsqueda del bien del otro(s), como firme bastión con sólidos fundamentos éticos inquebrantables ni siquiera ante situaciones drásticas y fatídicas. Además, en este caso es admirable la evolución del carácter y talante del protagonista y héroe, pasando de ser y observarse a sí mismo como un ser gris, dubitativo, indeciso, temeroso, poco propenso a tomar con firmeza las riendas de su propio destino hacia un estado de confianza ciega, irreflexiva, únicamente guiada por la necesidad de corresponder y salvaguardar la integridad de aquellas dos personas que han confiado en él, que le han dado un poco más de cariño más allá de la poca confianza, la indiferencia y el desprecio que le mostraba su entorno más próximo antes del cataclismo zombi. Una evolución que apuntala de manera más definitiva, más consistente, la gesta que realiza Hideo, ahora sí héroe aunque le cueste reconocerse, en el salvaje y potente final del filme.


    

 

El personaje
 
 Hideo Suzuki, evidentemente. Siempre en estado de sorpresa, con escasa voluntad de decisión, demasiada inacción debido a su falta de aliento del prójimo, de alguien que le promueva la fe en sí mismo, que deposite su cariño y confianza en él. “A tu lado siento que estoy segura” le dice varias veces su compañera de viaje, el único ser que le ofrece seguridad y le inyecta determinación, su protegida y medio ZQN Hiromi Hayakari, además de la enfermera recluida en el bastión del Fuji Outlet Park Tsugumi Oda (Masami Nagasawa).
Durante dos tercios de la película vemos a un Hideo difuminado, una persona al que le falta perfil algo más sólido; apenas opina si no es para participar de una opinión unánime, su conversación siempre es interna a través de su propio pensamiento; sin capacidad de reacción, permanece inmóvil y entregado ante el ataque de su novia, el de Hiromi en el boque o el de las facciones en el tejado del centro del centro comercial cuando se revela la verdadera naturaleza de su compañera de viaje. Todo cambiará radicalmente en la óptima escena de la taquilla, cuando debe tomar fuerzas de un valor inexistente en él para salir de su zona de confort y enfrentar el peligro con el fin de socorrer las llamadas de auxilio que recibe desde la azotea; su imaginación parece dominar el miedo, atenazar su voluntad, pero al fin conseguirá ser dueño de sus propias decisiones y enfrentar el mayúsculo peligro no sin muchas dudas pero con mucho arrojo. Ese es el verdadero logro del filme, el de recorrer un camino, una trama, de la mano de un ser anónimo hasta otorgarle una dimensión propia, cercana a lo que debería ser un héroe para alguien por quien se está dispuesto a arriesgar la vida.

 
La toma / la secuencia
 
 Los diez últimos minutos antes del oportuno y necesario epílogo final en el coche, diez minutos de quedarse con la boca abierta y los nervios atenazados, 600 segundos con un enérgico pulso de planos concatenados que no dan lugar a un respiro, con unos efectos especiales al servicio de un cierre memorable gracias a  la inclusión de un poderoso enemigo final, un tiempo imprescindible para el recuerdo cinematográfico de género. No decimos más. Hay que verlo y repetirlo si es menester.


La valoración
 
 Sorprendentemente, es un filme cuyo recorrido de distribución se ha ralentizado de manera inversamente proporcional al de los hechos que se narran en él. Estrenada como premiere mundial en una memorable sesión en el Auditori Melià durante el Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Sitges de 2015, el filme ha permanecido congelado para su exhibición comercial hasta este momento. Antes de él y hasta la fecha se han realizado otras obras de temática similar con mayor apoyo y superior distribución, películas que en las dos vertientes antes señaladas, la de entretenimiento puro y la de profundidad narrativa, están muy lejos de I Am a Hero. Dejando al margen su difícil distribución debido a su ajustada y comprensible ratio de edad, por su impactante violencia extrema, creemos que estamos ante uno de los mejores filmes en su segmento que ha dado la cinematografía mundial en la última década. Para nosotros muy necesario su visionado.


 Nuestra nota: 8,7


sin comentarios
 
Buscar
Regreso al contenido | Regreso al menu principal