Green Room - Travelling circular

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Green Room

Impresiones / Reseñas > Gran Angular > Thriller


 
Green Room (Jeremy Saulnier, USA, 2015)




 
Síntesis (en pocas palabras)
 
 Un desconocido grupo de punk que malvive gracias a los escasos ingresos obtenidos de sus actuaciones en antros de poca monta van a parar, casi por azar, a tocar un bolo a un local perdido en la montaña, donde se concentra un grupo de ideología de extrema derecha. Las circunstancias propiciarán que se hallen en el lugar equivocado en el momento más inoportuno; testigos de un asesinato, acabarán encerrados en una habitación y asediados por los neonazis que regentan el local, los cuales no cejarán en su empeño de borrar cualquier rastro del crimen, al precio que sea necesario.


  
 

Valores (porqué vale la pena)
 
 -  Por su atmósfera, su tono seco y sin concesiones, su tenso pulso que arrastra al espectador hacia tenebrosos lugares en los que el permanente desasosiego está siempre presente.
 -  Por la habilidad de encuadrar instantáneas tan efectivas en un radio de trabajo tan limitado, es espacios cerrados mediante una precisa iluminación.
 -  Por su sonido, sucio y degradado en las secuencias que lo demanda y limpio y cristalino en aquellas otras en las que la acción lo reclama.
 -  Por el montaje, que rescata y remonta sus defectos hasta el punto de lograr focalizar la atención del espectador en la acción más que en los motivos.
    
Defectos (porqué no se retiene)
 
 -   Por su inconsistencia argumental, con un guion que no sabe profundizar en las causas y se queda en la superficie de los hechos. Como thriller indie contemporáneo funciona muy bien, pero nos asaltan poderosas dudas acerca de cómo resistirá el paso de su propio tiempo.
 -   Por no saber precisar o no querer mostrar un discurso más delimitador acerca de las motivaciones que impulsan a algunos personajes a actuar según un dogma o código que nos es desconocido.
 -  Una vez más, porque uno sale con la sensación de que con un poco más se hubiera logrado mayor resplandor, a pesar de ser una obra muy disfrutable. Nos quedamos en una superficie que ofrece lo que promete, pero que insinúa muchas más posibilidades.
 
Nuestra valoración subjetiva
 
 -   En su género: ambientación, precisa duración, agitada trama… = 7,5
 -   De manera genérica: relato ya visto con otros ropajes, limitada reflexión… = 6


  
 
 
Consideraciones
 
 Tercer proyecto del norteamericano Jeremy Saulnier tras la inadvertida Murder Party (2007) y la más que interesante Blue Ruin (2013), Green Room (2015) desarrolla de nuevo una historia propia, dirigida en esta ocasión hacia perspectivas levemente distintas a las de su segundo filme. Si en Blue Ruin la psicología introspectiva emergía constantemente a través de las líneas evidentes de una singular historia de venganza y sus consecuencias, de cómo los hechos circunstanciales acaban por afectar la trayectoria vital del individuo anónimo, del dominio de la férrea voluntad guiada desde sólidas creencias éticas sobre cualquier consideración moral, en este nuevo filme del autor virginiano la atención vira hacia el irracionalismo ciego de la “masa” o el grupo en pos de débiles ideales y falsos líderes, a la vez de como el instinto de supervivencia puede despertar los instintos más oscuros del individuo en situaciones límite.
 Pero existe una diferencia notoria, evidente, entre ambos filmes: mientras que el acabado luce mejor en su tercera obra (hay más medios, es lógico, pero se han sabido emplear adecuadamente en lograr resultados más efectivos) el guion es más profundo, más árido y sin concesiones, más directo al tuétano del espectador, en Blue Ruin. Siendo dos buenos productos cinematográficos ambos, realizados con pocos medios y mucho ingenio, Blue Ruin ofrece líneas de reflexión a posteriori y Green Room impacta más al instante; mientras que la primera recorre una larga distancia, la segunda fluye a toda velocidad.
 El posterior relato de Jeremy Saulnier destaca por su acabado, su profesionalidad artística y esa sensación de haber presenciado un más que notorio thriller, con destellos que giran hacia los planos más descarnados pero jamás gratuitos; es necesario mostrar lo absurdo de la violencia en esos términos, ya que si no el tono y el ritmo perseguidos acabarían por decaer. Técnicamente realizada mediante soluciones ingeniosas, el resultado final como película de género es notable, pero no acaba por acercarnos empáticamente a sus personajes, tan sólo perfilados y acerca de los cuales desearíamos esclarecer sus convicciones para profundizar más en el relato. ¿Qué impulsa a  todos los “cordones rojos” a seguir ciegamente las poco enérgicas instrucciones de Darcy (Patrick Stewart)?, ¿quién y porqué se comporta así éste individuo, el cual merece un spin-off cinematográfico sin duda?; ¿Qué trayectoria y relación inter-social con el grupo adquiere y mantiene el enigmático personaje de Amber (Imogen Poots)?...
 También adolece de ciertas incongruencias de guion típicas en este tipo de relatos: ¿tanto cuesta tumbar una puerta, ser más impulsivo cuando tienes todos los ases ganadores en la mano y tu naturaleza te empuja a romper la baraja?, ¿porqué se insiste en volver a la ratonera cuando lo sensato o habitual es persistir en huir del peligro?... estos tan sólo son algunos de los leves y fácilmente olvidables “agujeros” de una buena trama, urdida a ritmo desenfrenado de punk /rock que, a pesar de resultarnos demasiado familiar [son muchas las reminiscencias a otros filmes con desarrollo similar; grupo de individuos asediados por una fuerza agresora despiadada en un entorno opresivo y hostil, estilo Assault on Precinct 13 (John Carpenter, USA, 1976)] nos hace aferrarnos a nuestros asientos durante hora y media.
 Al final del recorrido de esta entretenida atracción, algunos pudieran tener la tentación de resumirlo todo en las últimas líneas del libreto narradas entre Pat y Amber, demasiada frívolas para el trasfondo que trata, pero nosotros preferimos quedarnos con la lealtad del fiero can hacia su amo como alegoría de la ciega resolución de los neonazis versus su líder. Y es que, en definitiva, si la irracionalidad domina al individuo, no somos más que los animales.
 


 
Dirigida por Jeremy Saulnier
 
Guion original de Jeremy Saulnier // Producida por Broad Green Pictures / Film Science // Fotografía: Sean Porter // Música: Brooke Blair / Will Blair // Montaje: Julia Bloch // Vestuario: Amanda Needham          // Diseño de producción: Ryan Warren Smith   // Dirección artística: Benjamin Hayden // 94 minutos.
Reparto: Patrick Stewart, Anton Yelchin, Imogen Poots, Alia Shawkat, Mark Webber, Taylor Tunes, Joe Cole, Brent Werzner, October Moore, Cody Burns, Mason Knight, Eric Edelstein, Audrey Walker, Samuel Summer, Kasey Brown, Kai Lennox, Macon Blair.
Localizaciones de rodaje: Portland, Oregon, USA / Mount Hood National Forest, Oregon, USA / Astoria, Oregon, USA.
World Premiere: 17/05/2015 (Cannes Film Festival, Cannes, France)
Box Office (8/2016): Producción: S/D // Recaudación mundial: $3,22 millones.
Valoraciones artísticas: Imdb (7,1/10), Filmaffinity (6,3/10), Rotten Tomatoes (91%)


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